martes, 4 de marzo de 2014

La Alhambra de Granada - Descipción subjetiva


A entrar en la Alhambra es como trasladarse a la época de la Edad Media porque nada más entrar te encuentras con un inmenso jardín sin final aparente y unas torres que llegan a las nubes y el paisaje parece seguir y seguir sin cesar y no acabar nunca. Las fuentes eran bellísimas eran como una especie de conchas (parecido) que tenían un cauce pequeñísimo que llegaba hasta una enorme piscina llena de carpas muy graciosas. También había un terreno grandísimo con setos en forma de estrella chucilísimas, rosas rojas en su interior y desde un mirador que había allí podía yo ver toda la Alhambra entera, era hermoso pues así me pareció a mí. Al llegar al Patio de los Leones me sorprendió mucho al verlos pues me dijeron que estaban destrozados y yo al verlos de lo limpio y blancos que estaban me quedé impresionada. Los Leones parecía que estaban en familia sujetando la hoya para almorzar. Al salir de allí me dirigí hasta la ultima parada de mi visita a la Alhambra una torre no muy alta pero se encontraba al subir unas cuantas de escaleras que me parecieron pocas para la altura a la que estaba y cuando empecé a subir y a subir a mitad de las escaleras ya no podía más pues son para mí más escaleras de lo que parece y al llegar arriba sentí una sensación de libertad inexplicable todo era hermoso en aquel lugar desde allá arriba se divisaba toda Granada entra desde Sierra Nevada hasta el Parque de las Ciencias y además una catedral antiquísima que parecía un castillo-mini personificado por la iglesia. Verdaderamente no me arrepiento de haber ido a ese viaje y me encantaría ir de nuevo y visitarlo más detenidamente y disfrutarlo aun más y que cuando salga de allí quiera regresar una vez más.




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